lunes, 26 de agosto de 2013

KARATE CONTRA LA CRISIS





Antes era fácil encontrar una buena película pirateada. Ahora salen demasiadas y como consecuencia de los Bernie Maddox muchos actores famosos perdieron grandes sumas de dinero jugando sus dólares en inversiones fallidas. 
El mejor ejemplo parece ser Nicholas Cage, ganador del Oscar por Leaving Las Vegas, gran papel en Adaptation (llamada en español, El Ladrón de orquídeas)  y que ahora hace de todo, desde Asesino en Taiwan hasta el remake del Vengador anónimo  pasando por una lista larga de filmes cuya única función es vender algo de canchita.
La que me ha caído mal, en este juego, ha sido Temporada de Asesinos, que ofrece en su elenco al gran Robert De Niro y a Jhon Travolta y que es una de las peores películas que he visto en estos días.
Hay una escena en donde De Niro se tira casi cinco minutos exprimiendo limones, mezclándolos con sal para verterlos en la cara de Travolta al que acaba de atravesarle el rostro con una flecha. Escena que bien podría haberse logrado en nuestro país con actores de la talla de  Marcelo Oxenford y Carlos Carlin.
Nada personal, pero gracias a estas malas elecciones derive en una intersante película de Karate, El maestro del Taichi, (Man of Tai-chi) que cuenta con Keanu Reeves, dirigiendo y actuando en dos idiomas (un villano con aires a lo Dath Vader) y que me retrotrajo a las primeras buenas películas de artes marciales como Campanas de la muerte y El boxeador chino, que fueron los antecedentes a las taquilleras que filmo ese gran actor de las peleas de Karate que fue Bruce Lee. 
La película -amén de las excelentes coreografías de combates- nos cuenta del ilegal negocio de las peleas clandestinas y nos presenta a un Reaves que empuja y condiciona al Maestro del Tai-chi a la búsqueda frenética de su lado obscuro, representado en la inmisericordia que muestra ante sus rivales. 
La recomiendo sin muchos calificativos para entretenerse entre tanta trivialidad que ofrece el mercado, en un Hollywood afectado por la crisis financiera y sin la fuerza moral para levantarse.  

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